31 de mayo de 2026

Real Madrid 2-1 Benfica: Vinicius decide el pase a octavos

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Vinicius Jr celebrando su gol con el brazo en alto (Foto de Angel Martinez/Getty Images)

Vinicius Jr celebrando su gol con el brazo en alto (Foto de Angel Martinez/Getty Images)

Tchouameni y el astro brasileño neutralizan el zarpazo inicial de Rafa Silva en una batalla campal marcada por la grave caída de Asencio.

El Santiago Bernabéu rozó la tragedia, pero el Real Madrid selló su billete a los octavos de final (2-1) levantándose de la lona con la autoridad del campeón. Un gol tempranero de Rafa Silva desató el pánico inicial ante un Benfica asfixiante, pero un latigazo salvador de Tchouameni, los milagros habituales de Courtois y la estocada final de Vinicius culminaron la remontada. Una clasificación de supervivencia pura, ensombrecida por la escalofriante lesión de Asencio, que demuestra una ley innegociable en Europa: al Madrid hay que matarlo tres veces para sacarlo de la competición.

Vinicius Jr besando el escudo del Real Madrid tras el gol
Vinicius Jr besando el escudo del Real Madrid tras el gol

Sobrevivir a la emboscada

El rugido de la hinchada del Benfica silenció al feudo blanco en los primeros compases, anticipando una tormenta perfecta. Los pupilos de José Mourinho, empujados por la urgencia de la eliminatoria, mordieron en cada palmo del césped y asfixiaron la salida de balón local. El premio a su insurgencia llegó pronto: una triangulación geométrica culminó con un centro de Pavlidis que, tras un rechace forzado de Asencio, Rafa Silva remató a placer para inaugurar el marcador en el minuto 13.

Sin embargo, la herida despertó a la bestia y aceleró las transiciones. El Real Madrid ajustó sus engranajes y encontró oro en las botas de Tchouameni, quien empató fusilando un pase raso de un Fede Valverde imperial tras un robo de balón en la zona alta. A partir de ahí, el ritmo frenético luso se diluyó, cediendo el testigo a un dominio merengue que vio cómo el VAR anulaba un tanto de Arda Güler antes del descanso por fuera de juego.

El muro y la tragedia

La reanudación confirmó que el escudo madridista se forja en el fuego cruzado. Por las bandas, Trent Alexander-Arnold dictó una clase magistral de creación y aceleración ofensiva, mientras que Carreras se coronó como el lateral izquierdo más incisivo y dominador desde la época dorada de Marcelo. Bajo palos, Thibaut Courtois volvió a levantar una muralla de hormigón con una atajada salvaje en el minuto 37 que anestesió la ofensiva portuguesa y mantuvo con vida al bloque. No obstante, el drama ensombreció la épica: una espeluznante colisión mandó a Asencio en camilla directo al túnel de vestuarios con collarín, forzando la rápida entrada de David Alaba en el eje de la zaga.

Raúl Asencio siendo asistido durante varios minutos en el terreno de juego (Foto de Pierre-Philippe MARCOU / AFP via Getty Images)
Raúl Asencio siendo asistido durante varios minutos en el terreno de juego (Foto de Pierre-Philippe MARCOU / AFP via Getty Images)

El baile definitivo

Con el partido en el filo de la navaja y las gradas arropando al equipo con una inmensa pancarta de «No al racismo» por la ausencia del sancionado Gianluca Prestianni, emergió la luz en la oscuridad. En el minuto 79, Vinicius encendió los propulsores, enfiló la portería y ejecutó el 2-1 definitivo, marchándose al córner para regalarle al Santiago Bernabéu su habitual coreografía. La posterior gestión de banquillo del técnico Arbeloa, introduciendo oxígeno joven con canteranos como Palacios y Thiago, neutralizó por completo los últimos estertores del cuadro visitante.

Vinicius celebrando su gol en el corner con un baile
Vinicius celebrando su gol en el corner con un baile

Tras superar esta eliminatoria y exorcizar los demonios lusos para meterse en el bombo de octavos frente al Sporting de Portugal o el Manchester City, ¿será esta demostración de resiliencia el combustible definitivo para reinar nuevamente en Europa o la fragilidad defensiva inicial terminará pasando factura?

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